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Cuando
ya tenemos creada la retícula, deberemos asegurarnos que
hemos incluido en ella toda la información que necesitamos,
aunque también nos puede ocurrir que la retícula tenga
una información excesiva, lo que la convertirá en
confusa.
Deberemos decidir sobre ciertos elementos que vendrán a
completar la publicación que estamos desarrollando tales
como: titulares, subtítulos, secciones, paginación,
utilización de capitulares, dimensiones y estilos de las
imágenes ¿podrán estar contorneadas y entrar
en los bloques de texto o mantendrán su proporción
original?, todos estos detalles deberán estar en consonancia
con el tipo de publicación que estemos realizando.
No debemos olvidarnos del sangrado o espacio de seguridad que nos
permitirá que aquellas imágenes o color que se encuentre
junto al borde no queden una franja blanca alrededor. A mayor calidad
impresora, menor espacio de sangrado, pero no estaría mal
que fuésemos generosos para mayor seguridad (0,25 - 0,5 cm.).
También deberemos considerar el sangrado del margen central
para las ilustraciones incluidas, ya que pueden quedarse con un
tamaño insuficiente.La retícula debe ser un elemento
básico del trabajo, pero no debe constituirse en un elemento
que nos limite tanto como para no poder realizar modificaciones
puntuales o utilizar ciertos elementos con un poco de libertad.
Por ejemplo, nos puede ocurrir que estemos colocando una serie
de imágenes en nuestra maqueta, normalmente las imágenes
se ceñirán a la retícula, intentando que se
ajusten a las pautas por ella prefijadas. Si deseamos introducirle
un pie de foto, nos puede ocurrir que si lo ajustamos a la retícula
nos quede demasiado ajustado y las letras ascendentes o las descendentes
pisen la fotografía, para solucionar esta situación
tenemos dos posibilidades: dejar una línea y colocar el texto
en la siguiente línea de la retícula, pero puede que
el espacio entre la imagen y el pie de foto sea excesivo; o ajustar
la línea base del texto pie de foto, haciendo que se encuentre
en el espacio intermedio de la línea base. En esta segunda
situación hemos modificado la retícula para este caso,
pero para solventar un problema que tendría mala solución
si la intentásemos mantener.
Mediante
la colocación de los diferentes elementos ajustados a la
línea de caja, habremos conseguido una marcada línea,
que podremos cortar en algunos momentos con ciertos recursos que
rompan la monotonía y ayuden a la lectura. Uno de estos recursos
es la utilización de "textos destacados", es decir
un texto que se extrae del propio artículo o texto general
y se destaca mediante la tipografía o algún otro recurso
(color, líneas, caja de texto...).
Normalmente el texto destacado debe ser una frase que resulte un
tanto provocativa, para que el lector se sienta atraído por
el resto del contenido y suele superar la anchura de la columna
invadiendo incluso la columna colindante. Las columnas deberán
ser entonces de un ancho suficiente como para que admitan esa invasión
del objeto hasta la mitad aproximadamente y que tipográficamente
no nos queden palabras sueltas que afeen el diseño de la
columna.
Es recomendable que le habilitemos un espacio reservado que le
proporcione un cierto "aire" y permita una mejor lectura.
Esta medida también deberemos seguirla en todos los elementos
que contorneemos.
Es normal que utilicemos pequeños subtítulos que
dividan y estructuren el contenido textual, principalmente en la
edición de páginas de revistas o periódicos.
La función de estos es realizar una pausa en la lectura además
de introducir nuevos temas. Cuando los coloquemos deberemos tener
cuidado de que no se encuentren a la misma altura en columnas consecutivas,
incluso que mantengan una cierta distancia de no menos de cuatro
o cinco líneas hacia arriba o hacia abajo, si se produce
coincidencia entre ellos generaremos confusión y estableceremos
una división visual horizontal de la página que nos
romperá el esquema de maquetación total.
Esta misma consideración de no coincidencia de elementos
o blancos a una misma altura, deberemos tenerla en cuenta para no
generar rompimientos visuales o confusiones de lectura así
como efectos antiestéticos en nuestro diseño de página.
Deberemos establecer una organización tipográfica
adecuada, que le permita al lector comprender la importancia y organización
del contenido de ese texto, resaltando algunas de las partes que
establezcan un índice o indicativo de lectura. En definitiva,
estableciendo una lógica tipográfica que se convierta
en la lógica interna del texto.
Dependiendo
de que tipo de publicación se trate otros elementos de la
maqueta tendrán mayor o menor importancia. No es igualmente
importante la numeración o foliado en una novela, en la que
la lectura es ordenada y progresiva, que la numeración de
una guía, un periódico o una revista, en la que podemos
hacer una búsqueda específica de un determinado contenido
o lectura. Por lo que la colocación de este tipo de elementos
debe ser más evidente y clara.
Después vendrá el momento final de ir colocando el
contenido en la estructura que hemos establecido, que será
cuando nos encontremos con una serie de problemas prácticos
que vendrán determinados por las particularidades del contenido
y que tendremos que ir solucionando a medida que se nos presente.
Nos encontraremos con los ríos o calles (espacios en blanco
que se forman en las columnas en diferentes líneas debido
a espacios coincidentes de cada línea) que tendremos que
evitar. También nos podremos encontrar con diversos guiones
consecutivos a final de línea en una misma columna o repeticiones
de elementos de una línea a otra, que también deberemos
evitar para no afear los diferentes párrafos y en definitiva,
nuestra maqueta.
También puede ser habitual que cuando el texto de una página
o una parte del texto se divide en dos columnas, deberemos intentar
que éstas sean iguales. En el caso de que el contenido o
la retícula no pueda retocarse para conseguir que tengan
el mismo número de líneas, deberemos entonces intentar
que sea más larga la primera columna. En algún caso,
sin embargo, la naturaleza de los datos imposibilita el cumplimiento
de la norma, y entonces debe permitirse que la primera de las columnas
sea más corta.
En este tipo de disposición del texto debe evitarse asimismo
que coincidan a la misma altura dos subtítulos, ya que dividen
la página en dos partes horizontalmente; la misma situación
puede darse, y también debe evitarse, cuando se usan iniciales
destacadas en varios párrafos del texto.
Asimismo deberemos evitar las vuidas o palabras sueltas que quedan
al final de un párrafo, los comienzos de párrafo al
final de una columna, los finales de párrafos al comienzo
de una columna, la descompensación de párrafos -unos
demasiado extensos y otros demasiados cortos-, las frases sueltas
antes o después de una imagen o ilustración, la utilización
de subtítulos demasiado seguidos o escesivamente espaciados,
las páginas demasiado cortas de contenido... en definitiva
cuidar los detalles de nuestra maquetación y evitar los problemas
que siempre nos da la maquetación de los contenidos, de forma
que obtengamos una edición agradable y un aspecto profesional
y cuidado. |