|
La percepción
del mensaje publicitario se realiza a través de diferentes
formas de comunicación, como son: la comunicación
verbal (que transmite el mensaje mediante las diferentes frases
y las palabras del mismo) y la comunicación no verbal (gestos,
símbolos, imágenes y, en general, el ambiente global
del mensaje).
Barthes analiza el conjunto de la significación del mensaje,
a través de sus palabras e imágenes.
Distinguiendo dentro del mensaje publicitario tres tipos de mensajes
diferentes: el mensaje lingüístico; el mensaje icónico
codificado y el mensaje icónico no codificado.
1. El mensaje lingüístico, formado por la componente
escrita o auditiva.
2. El mensaje icónico codificado, constituido por diferentes
elementos de las figuras que se traducen en un significado de carácter
cultural.
3. El mensaje icónico no codificado, comprende el mensaje
transmitido por los objetos reales de la situación que se
expone.
Estas
tres componentes están estrechamente relacionadas en el mensaje
publicitario. La componente lingüística permite atribuir
al mensaje icónico uno de los sentidos posibles, lo que puede
denominarse “anclaje del sentido”. Este anclaje se efectúa
en dos niveles distintos, según se trate de la componente
icónica codificada o no codificada. Identificando los objetos
y guiando la interpretación del mensaje icónico.
Es decir, se origina en el primer caso lo que podríamos
denominar una “denotación”, con la que el significado se
establece de forma automática y casi universal. Por el contrario,
en el segundo caso, tiene lugar una “connotación”, es decir,
una serie de evocaciones, a través de recuerdos o ideas,
en un determinado sentido, pero con interpretación múltiple.
El anuncio base, anuncio preliminar o esquema de transmisión,
está constituido por el conjunto de frases, símbolos,
colores o sonidos que, combinados adecuadamente, deben comunicar
con claridad y rapidez la evocación deseada. Los aspectos
fundamentales que tendremos que tener en cuenta a la hora de planificar
el desarrollo de un anuncio es: la fugacidad del contacto con el
mensaje, las diferentes vías de percepción (verbal-no
verbal), el papel de la marca en la comunicación publicitaria,
así como la identificación del producto y de la marca.
Es por ello, por la fugacidad del mensaje, por lo que la imagen
adquirirá una significación e importancia especial
para la retención de la atención del lector. Será
el principal elemento que haga que se pare en la lectura del resto
del mensaje.
En
cuanto a la elección de imágenes, veamos algunas de
las recomendaciones que nos realiza un verdadero maestro de la publicidad
como es David Ogilvy:
- En cuanto al tema de la ilustración, sin una buena idea
ni siquiera un gran fotógrafo podrá hacer nada.
- Las fotografías más eficaces son aquellas que despiertan
la curiosidad del lector, siendo un estímulo narrativo.
- Si no hay ninguna historia que contar puede dar buen resultado
que el tema de la imagen sea el producto.
- La utilización de personajes familiares o "famosos"
que incrementa el nivel de atención en los anuncios impresos.
- Las ilustraciones deben ser lo más simple posible, limitando
el centro de atención a una sola figura, ya que las escenas
abigarradas no atraen.
- El rostro humano no debe ampliarse a tamaños mayores del
natural, ya que repele a los lectores.
- Los temas históricos aburren a la mayoría
de los lectores.
- Las imágenes que interesan más a los lectores: "Bebés
emotivos, animales emotivos y eso que podría definirse como
sexo" (Editor del Daily Mirror).
- El espectador desea identificarse con sus estrellas, por lo que
cuando se utiliza una fotografía de una mujer, los hombres
ignoran el anuncio. A no ser que estemos hablando de sexo.
- Sorprender al lector también mediante el color: si la publicación
es en cuatricromía, llamará más la atención
una imagen o un anuncio que rompa con esa tónica a la inversa
ocurrirá con una publicación que sea en blanco y negro.
- Cuando se anuncian productos utilizados en cocina atrae más
la atención del lector la fotografía de un plato preparado
que la de los ingredientes.
Según Ogilvy el orden de lectura de un anuncio es primero
la imagen, a continuación el titular y por último
el texto. Por eso los anuncios clásicos de Ogilvy la ilustración
se coloca en la parte superior, el titular debajo de la imagen y
el texto debajo del titular, siguiendo el orden en que normalmente
se lee, de izquierda a derecha y de arriba a abajo. Según
Ogilvy, si el titular precede a la Ilustración se obliga
al lector a examinar el anuncio en un orden al que no está
acostumbrado.
Pese a la importancia que pueden tener los diferentes elementos
de forma individual, deberemos siempre considerar que el total del
anuncio es diferente a la suma de sus partes. Ante una pieza de
comunicación los estímulos no se perciben como un
juego de elementos, sino como un todo que tiene un significado propio
que no es necesariamente deducible de los componentes individuales.
|