La
publicidad exterior es aquella que se realiza fuera de los edificios
y en los diferentes medios móviles existentes.
Este método de comunicación puede
dar mucho resultado, ya que solo su tamaño es motivo de
llamada de atención, aunque a su vez, hay conceptos que
vigilar como la visibilidad.
La publicidad exterior trata de llegar a las personas cuando
éstas están fuera de casa. Es un medio muy antiguo
y heterogéneo, que comprende una gran variedad de soportes:
1. Vallas:
Toda aquellas publicidad que se coloca sobre unos soportes especiales,
emplazados en las ciudades y carreteras. La mayor parte de las
vallas son de 4x3 metros o de 8x3.
2. Publicidad en transportes públicos.
Está constituida por la publicidad emplazada en el interior
y exterior de los transportes públicos, como autobuses,
metros, taxis, ferrocarril y, en general, cualquier otro medio
de transporte colectivo.
3. Móvil y semimóvil:
Vallas móviles que son transportadas
por vehículos autorizados por el interior de las ciudades,
así como aquellas otras que, sobre un vehículo,
se aparcan en diferentes emplazamientos de la ciudad. Normalmente
este tipo de vallas son de doble cara.
4. Aérea:
Es aquella publicidad que se realiza con avionetas, que transportan
suspendida de su cola, carteles de tela y otros materiales ligeros
con los mensajes publicitarios.
5. En recintos deportivos:
Comprende toda aquella publicidad de carácteres estáticos,
que se sitúa normalmente los días de alguna competición,
en estadios, circuitos automovilísticos, hipódromos,
campos de tenis y golf y, en general, en cualquier recinto en
el que existan competiciones.
6. Otras formas:
Comprenden las diferentes formas de publicidad fija, distintas
de las vallas y de los recintos deportivos, emplazadas fundamentalmente
en el interior de las ciudades. Son, principalmente, la publicidad
de las cabinas telefónicas, marquesinas, relojes de la
vía pública, farolas, paradas de autobús,
recintos deportivos o interiores de medios de transporte (metro,
trenes...).
La
publicidad exterior es el medio del que existe el control más
reducido en España. La publicidad en vallas es la que recoge
la mayor parte de la inversión en este medio. Sus características
serían:
1. Selectividad geográfica:
Las vallas poseen una elevada selectividad geográfica,
al poderse emplazar en cualquier localidad o carratera que interese
al anunciante, incluso en determinados puntos específicos
de la ciudad.
2. Alcance y repetición: Las
vallas pueden ser vistas por un elevado número de personas,
al mismo tiempo que pueden observarse repetidas veces, ya sea
como consecuencia de pasar varias veces por un emplazamientos
determinado, o bien por circular por diversos emplazamientos con
las misma publicidad.
3. Importancia del emplazamiento:
El emplazamiento de las vallas es muy importante por su eficacia
como soporte publicitario. Dentro de una misma ciudad, las agencias
que se ocupan de este medio suelen distinguir entre varios emplazamientos.
No obstante, hay que tener en cuenta que los mejores emplazamientos,
desde el punto de vista de las agencias y, por tanto, de coste
más elevado, no tienen que coincidir necesariamente con
el emplazamiento más adecuado para un determinado anunciante.
4. Capacidad de atención:
Algunos tipos de vallas, principalmente aquellas que tienen grandes
dimensiones, fuera de las indicadas como habituales, pueden despertar
con facilidad la atención del público, lo que las
hace ser un soporte de gran interés.
5. Escasa selectividad demográfica:
La selectividad demográfica de las vallas es muy reducida
o nula, ya que pueden ser observadas por todo tipo de personas
que pasen por su emplazamiento.
6. Brevedad del mensaje: Los mensajes
en las vallas tienen que ser muy breves, de pocas palabras, con
el fín de que puedan ser captados en escasos segundos.
Este aspecto es todavía más exigente para aquellas
vallas que puedan ser preferentemente observadas desde vehículos
en movimiento.
7. Posibilidad de ser inutilizadas: Las
vallas pueden en ocasiones ser destruidas o inutilizadas, lo que
evidentemente conduciría a su anulación como soporte
publicitario.
La publicidad exterior es la más sencilla
que cabe imaginar: un mensaje pegado a un muro.
Salvo en estaciones y salas de espera, el tiempo que se pasa ante
un cartel es muy breve, por lo que el mensaje debe ser fácil
de leer y de entender.
En los países con una buena red de puntos
de instalación de vallas, la publicidad exterior proporciona
una cobertura muy buena. Practicamente todo el mundo ve los carteles,
sin necesidad de ver programas de televisión ni de comprar
periódicos o revistas determinados.
La publicidad exterior es relativamente barata, de forma que,
si hay vallas suficientes, cuesta poco conseguir una audiencia
amplia. Además, las vallas están siempre puestas,
día y noche, y los mensajes se leen una y otra vez. Pero
su principal ventaja es que pueden alquilarse junto a centros
comerciales, donde constituyen un excelente medio de refuerzo
de la memoria para los anunciantes que desean llegar a sus clientes
justo cuando se disponen a hacer compras.
Las vallas, sobre todo las grandes, pueden provocar
un impacto tremendo, en particular si están instaladas
en zonas estratégicas de mucho tráfico o que dominan
una plaza o una calle importantes. Si a todo ello se suma el color
y la enorme importancia que cobra la imagen y la composición
gráfica de los elementos, no es de extrañar que
el medio sea el favorito de muchísimos creativos, que ven
así expuestas públicamente sus obras en los lugares
más concurridos.
Una de las desventajas es que es dificil evaluar
el medio y que tienen más fuerza y se usan más en
las grandes ciudades que en poblaciones pequeñas o en el
medio rural.
Como los anucios exteriores hay que imprimirlos y distribuirlos
a los puntos de colocación, no hay más remedio que
planear las campañas con mucha antelación. También
es difícil lanzar campañas para un día específico,
y la mayor parte se contratan para al menos un mes. Avenir, camapaña
para demostrar que podía poner en marcha una camapaña
de cualquier anunciante en una fecha concreta.
Otro inconveniente es que se considera a veces un atentado al
entorno.
Hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones la distancia a
la que se encuentran las vallas de las personas es muy grande
y de la misma manera el tiempo que tienen para asimilar conceptos
es mínimo, por lo que deben ser impactantes y claras. Veamos
ahora las recomendaciones de David Ogilvy en cuanto a los carteles
y vallas:
- El cartel debe ser un escándalo visual.
- La promesa comercial deberá expresarse en el cartel no
sólo con pocas palabras, sino también por medio
de formas plásticas.
- Utilizar el mayor tipo posible de letra y en un titular corto.
- El nombre de la marca debe ser visible desde una gran distancia.
- Emplear colores fuertes y puros.