Existen diferentes formas de diseñar un mailing,
ya que, como hemos dicho anteriormente, todo lo que sea comunicación
depende de unos factores que no debemos olvidar.
Podemos crear mailing que conste simplemente de una carta, explicando
las ventajas del producto, empresa o servicio. En este caso deberemos
intentar que sea lo más atractivo posible ya que, es muy
facil tirar una carta que contiene «propaganda» sin
leerla.
Pero
el mailing normal consta de varios
elementos, entre los que fundamentalmente se encuentran: sobre,
carta, folleto, tarjeta de respuesta o cupón de pedido,
y sobre de retorno. Todos estos elementos deben formar un conjunto
de diseño que invite a abrir, ver, leer, rellenar el cupón
de respuesta y realizar finalmente el pedido o el tipo de respuesta
que se esté solicitando en esa acción comercial
(puede que sólo se pida el recoger unos datos de una encuesta).
Lo cierto es que todos estos elementos deben trabajar a favor
del objetivo comercial, diferenciándose y destacando entre
el resto de los envíos que podamos tener en nuestro buzón
y en contra de la tendencia que tiene todo receptor a tirar la
"propaganda" recibida.
Un mailing siempre está abierto a introducir la información
de muchas formas diferentes, y utilizar recursos como el papel,
el color de dicho papel, la posibilidad de incorporar un folleto
o catálogo, e incluso un regalo (que puede ser una tarjeta,
una caja decorativa de cartón que puedas montar...). Todo
esto depende por supuesto de la personas a las que vá dirigido
y de la empresa anunciante.
En el mailing debe existir una estrecha
relación entre el texto y el diseño, puesto que,
aunque lo que capta la atención del destinatario es la
combinación titular/ ilustración, es más
importante el contenido del texto que la imagen.
Texto y diseño: al igual
que ocurre con un anuncio publicitario tradicional, en el mailing
debe existir una estrecha relación entre el texto y el
diseño o layout. El texto serán las palabras utilizadas
para persuadir a los clientes, actuales o potenciales, de las
ventajas de la oferta. El diseño es la forma de presentación
visual de los contenidos del texto, y su misión fundamental
es la de guiar o conducir la mirada del lector hacia los puntos
considerados más importantes.
Para la preparación de los contenidos pueden utilizarse
el esquema de comunicación de AIDA o variantes del mismo
(Atención, Interés, Deseo, Convicción y Acción).
Como en todos los esquemas, sus secuencias no son rígidas,
pero han de producir todos los efectos que representan. Lo que
sí es indudable es que hay que captar la atención
del lector. En los anuncios, lo que capta la atención es
casi siempre la combinación titular/ilustración.
Sin embargo, ocho de cada diez anuncios no son leídos más
allá del titular, lo cual indica que no tienen la suficiente
fuerza para inducir al lector a proseguir su lectura. Los titulares
que mejor captan la atención son los que prometen beneficios
al consumidor, y después, aquellos que dan noticias, y
los que despiertan la curiosidad. Hay que tener cuidado con los
titulares divertidos, chocantes, así como los juegos de
palabras. Comprar, desprenderse del dinero, es una cosa seria.
En el mailing es más importante la palabra que la imagen;
ésta es un complemento que debe facilitar la lectura, puesto
que una oferta de venta o una ventaja es más fácil
expresarla con palabras que con imágenes.
Una vez captada la atención, hay que crear el interés
y el deseo de poseer el producto. Para ello, se ha de conseguir
que el lector siga leyendo el texto, y ésto sólo
es factible si decimos lo que desea saber el lector. La calidad
del texto puede medirse con el “factor de asentimiento”, como
D. Bird lo denomina. Hay que imaginarse al lector y ver cuantas
veces mueve la cabeza indicando su asentimiento con respecto a
lo que está escrito. Al ser el mailing una venta a distancia,
adquiere mayor importancia el poder de convicción que debe
tener el texto.
Finalmente, no se puede olvidar que el objetivo del mailing consiste
en mover al destinatario a actuar. Si la acción que se
espera del prospecto no tiene lugar, ello significa que el mailing
no ha sido efectivo. El objetivo que ha de perseguir el redactor
es obtener una decisión, y todo el texto debe estar encaminado
a conseguir esta decisión.
El sobre representa la carta de
presentación de la empresa. Su objetivo es conseguir despertar
la curiosidad del destinatario. Ha de procurarse personalizar
al máximo la dirección del destinatario y utilizar
llamadas atractivas que representan beneficios para el lector.
Cuando sea posible, conviene imprimir alguna imagen o fotografía
que incite a la lectura. El sobre ha de dar sensación de
que se trata de un envío perosonal y exclusivo para su
destinatario.
La carta es el elemento más
importante del envío. Su contenido e imagen representan
tanto a la empresa como a sus productos y sus ofertas. De la carta
depende la credibilidad del mailing y, lógicamente, sus
resultados.
No importa la longitud de la carta, si su contenido resulta interesante
para el lector. Cuantas más ventajas y explicaciones se
ofrezcan, mayores posibilidades de éxito tendrá
la campaña o acción emprendida. Es conveniente que
la carta esté firmada, puesto que una parte importante
de la credibilidad del mensaje se centra en la persona que avala
y firma la carta, ya sea el director general, director de márketing
u otro cargo.
El folleto, este elemento es el
que permite una mayor creatividad en su preparación. Ha
de informar y mostrar el producto o servicio, y en especial los
beneficios que proporciona. El conjunto del envío debe
ser homogéneo; por tanto, todos los elementos que lo componen
han de acloparse adecuadamente. El tamaño, el plegado,
son factores a cuidar, puesto que inciden en la imagen de la empresa
y en el coste del envío. La carta y el folleto son los
vendedores solitarios que deben convencer al lector e impulsarlo
a la cción.
La tarjeta de respuesta, o cupón
de pedido incorporado a un mailing hacen que las posibilidades
de respuesta se multipliquen.
En su preparación, ha de procurarse la mayor claridad,
concisión y brevedad. Cuanto más fácil sea
contestar, más probabilidades existen de que el cliente
potencial reacciones frente a la oferta. En general, esta respuesta
es la forma en que se formaliza la acción deseada: la venta
del producto o servicio. Es normal que nos encontremos con tarjetas
de respuestas en las que los campos para rellenar nuestros datos
son demasiado pequeños, el texto que se acompaña
es difícil de leer o el color del papel o tipo de papel
hace complicado el que se rellenen los datos del remitente o solicitante.
Todos estos temas deben ser tenidos en cuenta a la hora del diseño
y pensar siempre en función de la utilidad y facilidad
para el remitente.
El sobre retorno, es un elemento
más para que los destinatarios relacionen el sobre con
la respuesta urgente. El sobre retorno debe estar debidamente
franqueado, sobre todo en ciertos casos, como en los donativos.
Algunos expertos aconsejan el sello normal ya pegado, pero lo
más adecuado es la utilización del “franqueo en
destino”. De esta manera el detinatario del mailing tiene mayor
seguridad en que su respuesta sólo la conocerá la
empresa promotora del mismo. De esta forma también nos
aseguraremos de sólo pagar aquellos pedidos o datos que
lleguen a nuestra empresa.