Los
elementos de la composición y la forma en que estos se disponen,
es «todo» en nuestra maquetación.
Cada uno de estos elementos tiene su función dentro del diseño
y por tanto su grado de importancia, que cumplan su misión
será su cometido.
Antes de empezar a diseñar
debemos plantearnos una serie de preguntas como: ¿qué
debemos comunicar? o lo que es lo mismo, ¿cuál es
el objetivo de nuestro diseño?, ¿qué elementos
son los más adecuados?... Una vez tenemos esto claro, tendremos
que decidir cómo desarrollar la composición, y en
definitiva cómo lanzar el mensaje.
Podemos empezar haciendo unos bosquejos
(bocetos) para ir analizando los resultados que pueden dar diferentes
composiciones: ayuda a aclarar las ideas y a tomar decisiones.
Veamos ahora las dos formas básicas de presentación
del contenido que nos podemos encontrar en diseño tanto editorial
como publicitario: texto e imágenes.
- Texto: podemos encontrar titulares, subtítulos,
bloques de texto y pie de foto.
- Imágenes:
fotografías, ilustraciones y espacios en blanco.
En diseño publicitario añadiremos
algunas formas a las vistas en diseño editorial tanto en
texto como en imagen.
- Texto: titulares, subtítulos
bloque de texto, pie de foto, slogan, cupón, publireportaje
y flash.
- Imagen: fotografías, ilustraciones,
espacios en blanco y logotipos.
Dependiendo del trabajo que realice,
una revista, un anuncio, un libro..., utilizará, texto, imágenes
o ambas cosas, y en cualquier caso cada uno de los elementos utilizados
debe tener su función y su correcta disposición dentro
del diseño.
El
titular.
Es el elemento lingüístico
más importante de la composición, ya que tiene la
misión de llamar la atención e introducir al resto
del contenido.
El titular puede ser largo, corto, más o menos grande, no
hay leyes sobre este tema, pero si algunas recomendaciones que parten
de estudios realizados.
Algunos autores recomiendan las frases
y las palabras cortas, que los titulares estén compuestos
de mayúsculas y minúsculas, que sea tipografía
con serifa para su mejor legibilidad, que el texto no esté
en negativo, o que no se utilicen elementos de puntuación
en los titulares cortos...
Pues bien, es cierto que todos estos
puntos facilitan la lectura, la atención, y mejoran el diseño
en general, pero todo depende de como se traten los elementos y
su composición.
Lo importante es que consiga llamar la atención, transmitir
un mensaje rápido, y si es capaz de conseguirlo con una frase
larga, será igualmente bueno que un anuncio con un titular
corto.
Lo lógico es que el tamaño del titular sea mayor que
el resto de texto que exista en la composición, sin olvidar
que aún teniendo diferentes tamaños deben estar equilibrados.
El cuerpo de texto.
Es normalmente el elemento al que menos
se le presta atención, bien porque resulta pesado, aburrido,
o por la sencilla razón de que en algunas ocasiones, con
la imagen (infografía, ilustración...) y el titular
ya parece que se han desarrollado los elementos fundamentales, además
el texto "nadie lo lee". La cuestión es tener siempre
presente que cuando hablamos de un anuncio, por ejemplo, aunque
el tanto por ciento de personas que lean el texto sea bajo, para
el que lo lea el cuerpo de texto puede ser nuestro mejor vendedor,
por lo que deberemos cuidarlo.
Es quizás por este motivo,
por el que debemos prestarle una atención especial al bloque
de texto (si lo hay), hacerlo lo más legible y claro posible,
procurar que no sea pesado o denso, debemos hacer cruzar la barrera
del desinterés. Visualmente ese bloque de texto debe invitar
al receptor.
Pie de foto.
Este elemento tiene como misión
dar información sobre la fotografía, y normalmente
es preciso y no muy denso. Aunque pueda parecer de poca importancia,
es uno de los elementos que más se leen, por lo que debemos
aportar una información suplementaria a la imagen y que pueda
despertar más interés en otros elementos de la composición.
Normalmente al pie de foto se le aplica
un cuerpo pequeño ( 6, 7 u 8 puntos), no debemos pensar que
eso evita su poder de atracción o visibilidad, ya que normalmente
el receptor se siente atraído tanto por tipografía
grande como por cuerpos pequeños en los que hay que esforzarse
para saber que dicen.
Al contrario que en la prensa, en publicidad no se suele utilizar
mucho. Aunque autores como Ogilvy abogan por su utilización
dentro de la publicidad, por el poder de atracción que ejerce
sobre el receptor.
(sigue en elementos
editorial 2 )
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