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Cuando
hemos tomado la decisión sobre el formato del trabajo que
vamos a realizar, una de las primeras cosas que deberemos establecer
son los márgenes que éste tendrá. El formato
de trabajo y otros aspecto tales como el tipo de trabajo que realicemos,
el público al que nos dirijamos, el grosor de la publicación
o el soporte o papel del mismo, serán algunos de las características
a tener en cuenta a la hora de establecer los márgenes del
diseño.
Cuando
trabajamos en una diseño editorial, lo normal es que tengamos
una representación de la doble página (izquierda y
derecha), siéndonos más sencillo poder tener una idea
más clara del aspecto que tendrá esa publicación
cuando esté en manos del destinatario.
Definamos antes que nada los nombres de los márgenes
que nos encontramos en una publicación: el margen superior
o de cabeza, el margen inferior o de pie, el margen interior o de
lomo y el margen exterior o de corte. Una vez que tengamos definidos
los cuatro márgenes obtendremos el espacio de Mancheta o
Mancha, es decir la zona de impresión o la zona en la que
estarán los contenidos de nuestra publicación o la
que equivale al tamaño de la página menos los márgenes.
Entre una mancha y otra se creará
una zona de medianil, compuesta por la suma de los dos márgenes
interiores y que deberá estar en función del resto
de los márgenes así como del grosor que tenga la publicación,
ya que a mayor grosor más se dificultará la apertura
de las páginas y la mancheta deberá quedar fuera de
la zona de pliegue.
¿Qué criterios aplicamos para
la definición de los márgenes?. En principio no hay
criterios estrictos y cuando comencemos a trabajar en ellos deberemos
considerar algunos aspectos o particularidades de nuestra publicación.
Por ejemplo, no será lo mismo que estemos trabajando en una
edición de lujo o elitísta en la que suele haber una
concesión de espacio de márgenes superior a la que
podemos tener en una publicación periódica o revista
normal, en las que el espacio de márgen es más ajustado.
Si estamos trabajando en un soporte de bajo gramaje (un papel fino),
será conveniente que los márgenes sean simétricos
para que las manchetas coincidan y no existan transparencias indeseadas
que creen un efecto feo.
El contenido será otro de los factores
que deberemos valorar, ya que si éste es damasiado extenso
puede ser conveniente que consideremos una zona de márgenes
menor para que la publicación no se extienda en exceso y
poder generar otros blancos además de los márgenes.Uno
de los criterios que podemos aplicar para la constitución
de los márgenes de nuestra página sería la
tan conocida "regla
áurea" o "sección áurea",
creando unos márgenes que estén en relación
matemática con el formato de la página.
Otra proproción que normalmente se
utiliza a la hora de establecer los márgenes de los libros
es darle un determinado espacio al margen de cabecera, el 0,75 de
éste se le aplica al margen interior o de lomo, el doble
del interior al exterior y el doble del margen de cabeza al de pie.Estas
proporciones deben ser siempre tenidas en cuenta y evaluadas junto
con otros aspectos de la publicación así como de la
idea que tenga el diseñador sobre su trabajo.
Lo que si es recomendable es no utilizar
los cuatro márgenes iguales, ya que esto crea un aspecto
excesivamente monótono y carece de tensión compositiva,
que es uno de los elementos que crea interés visual en el
espectador. Es recomendable tener en cuenta al menos que normalmente
los márgenes menores son los laterales y que el margen inferior
suele ser mayor que el superior.
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