-
Saber a que segmento de
la población va dirigido y que margen geográfico
vamos a cubrir (nacional, internacional, provincial...).
- Seleccionar los elementos que vamos a utilizar.
Todos los elemento de la composición deben tener un
por qué de su utilidad en dicha composición.
- Es recomendable hacer unos bocetos de cómo
podría ser la composición, cambiando la ubicación
de elementos, colores, tamaño del cuerpo de texto,
para respondernos visualmente a preguntas como, ¿qué
es lo más importante del mensaje?, ¿dónde
debe estar el impacto visual?, ¿podría verse
de lejos?, ¿es adecuada la disposición y el
estilo de las letras con respecto al mensaje?...
- También es bueno saber el tipo de
material en que se reproducirá el diseño.
Una vez realizados estos pasos muchas de nuestras
ideas se aclararán y darán fruto a otras nuevas
posiblemente más originales y eficaces. En la interpretación
final de nuestro mensaje no sólo interviene la colocación
de los distintos elementos, sino la percepción final
que tenga nuestro receptor. Por lo que el diseñador tendrá
que tener conocimientos profundos sobre la percepción:
- Percepción relacionada con nuestro
sistema psicosomático, en concreto con el órgano
de la vista, y de cómo éste interpreta los volúmenes,
trazos, texturas, colores...
- Percepciones relacionadas con el ámbito
cultural en el que nos movemos y las distintas significaciones
que pueden tener ciertos elementos: colores, orden de lectura,
significaciones iconográficas...
- Percepciones compartidas en el entorno y
relacionadas con su propio ser.
Proporciones:
Lo primero que tendremos que determinar a la hora de comenzar
a realizar nuestro boceto es el área gráfica que
vamos a utilizar. La más común es la rectangular
en posición vertical (DIN-A4, 21x29,7 cm), de hecho en
la mayoría de los programas es el formato que nos sale
por defecto. Una opción de dicha forma es utilizarla
horizontalmente, aunque los avances en los sistemas de producción
nos permiten actualmente plantearnos cualquier forma y tamao
para nuestro diseño.
La proporción es un concepto, que al
igual que los vistos anteriormente, no podemos olvidar a la
hora de diseñar. Recuerde siempre que el diseño
debe ser un todo en el que no falle ningún elemento.
- 1. Lo primero que debemos establecer es,
que parte del área de diseo deben ocupar los elementos,
y por el contrario, que espacios quedarán ausentes
de elementos.
- 2. Una vez determinadas las áreas
de diseño que vamos a ocupar con las líneas
(títulos, textos) y las formas (fotografías,
ilustraciones, gráficos), podemos combinar estos elementos
dentro de un mismo espacio para crear composiciones alternativas.
Una vez más, recordaremos que cada
elemento tiene una función determinada dentro de la composición,
por tanto la elección de su tamaño, forma, o dimensión
que tiene dentro del área de diseño son conceptos
fundamentales a la hora de realizar nuestro trabajo. De todos
es sabido que las formas pequeñas tienen menor peso visual
que las m·s grandes. Pero si además la forma de la figura
no es regular, su peso aumenta notablemente.
Podemos delimitar proporciones mediante el
color, que nos puede ir definiendo progresivamente distintas
áreas tonales que nos permiten distribuir de forma adecuada
toda la información gráfica. Otra forma puede
ser jugando con la disposición de los distintos bloques
de elementos, de forma que parcialice y estructure las zonas
de nuestro diseño. Sin embargo debemos tener cuidado
con la parcialización, que nos puede llevar a la creación
de un excesivo número de bloques de elementos, ya que
unos pueden llegar a perturbar a otros y restarles significación.
La proporción es una importante variante
que influye en el modo en el que percibimos las cosas. Las formas
angulares, alargadas y las formas oblongas (dominantes en el
perÌodo barroco) amplían el campo de visión, con
lo que dan la impresión de captar más una escena
particular, creando una estética dominante. Las formas
angulares cortas dan la impresión de ser más tímidas
y humildes.