La utilización más
eficaz de los mecanismos de la percepción visual consiste
en identificar claves visuales en un sentido u en otro, en equilibrio
o en desequilibrio, fuertes o débiles.
Los gestalistas se ocupan de esta necesidad
y llaman a esos dos estados visuales opuestos nivelación
y aguzamiento. Aguzamiento se puede considerar equivalente a
contraste y nivelación a armonía. Lo fundamental
es tener la conciencia de que estos dos polos de la composición
visual son instrumentos fundamentales para construir una formulación
visual con claridad.
Podemos conseguir en nuestra composición
ese equilibrio de formas y líneas, es decir, los pesos
de los elementos deben estar compensados. La manera de medir
el peso de las formas y líneas del diseño es,
analizando la importancia visual de estos dentro de nuestra
composición.
Existen dos tipos de equilibrio:
- El equilibrio simétrico.
- El equilibrio asimétrico.
Si dividimos la composición en dos
extremos, el equilibrio simétrico
se produce cuando encontramos igualdad de peso y tono en ambos
lados de nuestra composición, y el equilibrio
asimétrico se produce cuando no existe las mismas
dimensiones (ya sea de tamaño, color...) en ambos lados,
pero aún así existe equilibrio entre los elementos.

La regularidad absoluta puede refinarse y
regularse encaminándola hacia un resultado final perfecto
dentro de una formulación visual. Nada se deja entonces
al azar, a la emoción o a la interpretación subjetiva
en cualquiera de los extremos del modelo comunicativo. Es tremendamente
previsible.
Esto ocurre con el estilo griego, por ejemplo
el desarrollado en el diseño y construcción del
Parthenon: no sólo se utiliza la fórmula de la
sección áurea, sino que también se emplea
el más completo equilibrio axial o simétrico.
A este estilo lo denominamos clásico y comunica un total
equilibrio, con una total ausencia de equivocaciones por parte
del diseñador e inexistencia de factores que perturben
al observador de la obra..
El equilibrio que crea la simetría es
un factor importante de la forma en que evaluamos el atractivo
visual de un objeto. Sin embargo, el atractivo de la simetría
tiene límites; un toque de asimetría puede hacer
que resulte aún más atractivo, añadiendo
un toque de individualidad y singularidad. La simetría,
en cierta manera, da sensación de orden y alivia la tensión;
la asimetría hace lo contrario, crea agitación
y tensión, pero puede conseguir que una imagen no sea
monótona.
Podemos hacer otra división de equilibrio:
- El equilibrio formal.
- Y el equilibrio informal.
El equilibrio formal
se basa en la bisimetría. Se busca un centro óptico
dentro del diseño, que no tiene por qué coincidir
con el centro geométrico de la composición. Una
composición que siga este esquema compositivo reflejará
estabilidad, calma y estatismo, pero no supone una composición
muy audaz.