El equilibrio
informal, por el contrario, está altamente cargado
de fuerza gráfica y dinamismo. Prescinde por completo
de la simetría, y el equilibrio se consigue aquí
en base a contraponer y contrastar los pesos visuales de los
elementos, buscando diferentes densidades tanto formales como
de color que consigan armonizar visualmente dentro de una asimetría
intencionada.
Los gestaltistas establecieron que el ojo (el
cerebro) no es disuadido en su incansable búsqueda de
resolución o cerramiento de los datos visuales que percibe:
Ley de Prägnanz (Wertheimer) "La organización
psicológica será siempre tan buena como lo permitan
las condiciones reinantes".
Ese término "buena" se refiere
a regularidad, simetría y simplicidad. Ajustándose
a las demandas inconscientes de la mente y a la mecánica
física del cuerpo. Pero lo bueno también puede
referirse a una formulación visual que utilice la técnica
del contraste.
Lo que si que debemos tener claro es que para
que consigamos una delcaración visual válida,
hay que decidirse por lo contrastado o por lo armonioso. El
área intermedia entre una técnica u otra es confusa
y poco clara, y normalmente debemos evitarla por dar lugar a
una comunicación tan mala como estéticamente fea.

Dondis en el libro "La sintaxis de la
imagen" nos dice, "Cuando las intenciones visuales
del diseñador no están nítidamente perfiladas
y controladas, el resultado es ambiguo y el efecto creado es
insatisfactorio y frustrador para el público". "...
hay que evitar la ambigüedad por ser el efecto visual más
indeseable, y no sólo por psicológicamente perturbador,
sino también por chapucero e inferior a cualquier nivel
de los criterios de la comunicación visual".
La
elección del Contraste o la Armonía:
La mayoría de las decionsiones del diseño
serán de este tipo, elecciones contrapuestas que nos
harán decantarnos por soluciones más seguras o
por la realñización de un trabajo de diseño
más arriesgado pero quizás con soluciones más
interesantes tanto para el propio diseñador como para
el receptor de esa comunicación.
Cuando elegimos el camino de la armonía,
en donde tenemos un trabajo visual nivelado, estamos eligiendo
unas soluciones más senciallas de establecer en donde
tenemos unas reglas visuales que podemos seguir sin problemas
para la resolución de la composición visual. Pero
como todo o casi todo, también tenemos una parte negativa,
que será la previsibilidad de los resultados compositivos,
la excesiva armonía de nuestro diseño puede generarnos
incluso el aburrimiento y, por supuesto, lo que no despertaremos
será la sorpresa del espectador. Tendríamos que
pensar, por ejemplo, en el lunar de la modelo Cindy Crawford
(¿se escribe así?) - o en los muchos lunares que
las mujeres se han dibujado en sus rostros- y analizar hasta
que punto juega un papel importante en su belleza, como rompimiento
de la total simetría del rostro y convirtiéndose
en un elemento que atrae la mirada y seduce al espectador.
El contraste, por el contrario a la armonía,
nos permite excitar y atraer la atención del receptor,
dramatizar mediante la utilización de diferentes contrastes
(de color, textura, tamaño...), dar un mayor significado
a la comunicación que estemos articulando e incluso dar
un aspecto más dinámico a nuestro diseño.
El contraste es una herramienta esencial para
producir y controlar diferentes efectos visuales y, por tanto,
una forma de poder transmitir diversos significados.