El primer objetivo que debe tener un
diseñador a la hora de ponerse a trabajar con texto es
que éste sea legible, es decir que facilite la lectura
al posible receptor de ese trabajo. Cuando el diseñador
domina las reglas que hacen que un texto sea más o menos
legible o cuando es más importante la expresividad que
el contenido textual, es cuando el diseñador podrá
trabajar más libremente.
¿Cuáles son las reglas
que debemos tener en cuenta para la legibilidad de los textos?
En primer lugar deberemos escoger caracteres que sean abiertos
y bien proporcionados, con regularidad en los tipos y con remates
clásicos. Los caracteres que contienen afectaciones estilísticas
o irregularidades son menos legibles, por lo que son menos recomendables
utilizarlos en bloques de textos y más adecuados para
textos cortos o titulares.
Una vez elegida la tipografía
con la que trabajaremos para hacer legible el trabajo, tendremos
que tener en cuenta otros aspectos como el cuerpo con el que
trabajaremos, la longitud de la línea o el interlineado.
Cuando conseguimos que éstos tres elementos armonicen
-tipografía y su tamaño o cuerpo, longitud e interlineado-
se producirá una mayor facilidad de lectura, será
más natural nuestro recorrido visual sobre el texto.
Cuando variamos uno de estos aspectos en la tipografía,
deberemos ajustar los otros para que la armonía se siga
produciendo.
Deberemos elegir un cuerpo o tamaño
de tipografía dependiendo de la finalidad y la importancia
que queramos darle al texto. Cuando estamos hablando de un bloque
de texto el tamaño idóneo debe estar entre 8 y
11 puntos, cuando nos referimos a otras finalidades del texto:
titulares, subtítulos... los tamaños pueden ser
muy variables.
En
cuanto a la longitud de las líneas deberemos tener cuidado,
ya que las demasiado largas producen aburrimiento en el lector
y las demasiado cortas dificultan la lectura por el ritmo visual
al que obliga con el cambio constante de línea de lectura.
Dependiendo de que tipo de textos o del tamaÒo del diseÒo nos
tendremos que plantear distintas longitudes de línea, pero
habitualmente se considera que el máximo de caracteres
aceptados por línea es de sesenta a setenta.
Por otra parte el interlineado es un
factor importante para que el lector pueda seguir correctamente
la lectura sin equivocarse de línea o cansar la vista.
Es el espacio vertical entre las líneas de texto. Como
regla general, el interlineado debe ser aproximádamente
un 20% mayor que el tamaño de la fuente. Por ejemplo
un interlineado de 12 puntos es correcto para un texto de 10
puntos. Pero siempre debemos tener en cuenta que los requerimientos
varían según el texto y la fuente.
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