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Puede ser frecuente que no encajen
perfectamente el "yo privado" de la empresa o que el carácter
de la marca no se proyecten adecuadamente en los diferentes elementos
de la identidad que constituyen el rostro público de aquellas.
Esto es lo que podemos denominar como fallos de proyección.
Los
fallos de proyección tienen lugar por diferentes causas:
porque los directivos de una empresa han elegido elementos inadecuados
para manifestar la identidad de una empresa o de una marca, porque
han pasado por alto y por lo tanto no han empleado un elemento de
identidad esencial, o tal vez, porque el tipo de manifestación
o expresión no es la que debiera.
También puede
haber ocurrido que en un determinado momento la imagen de la empresa
fuera la correcta y que posteriormente cambiasen ciertas características
de ella: ampliación de la actividad, cambio de segmentación
de clientes, ampliación de zona geográfica de comercialización
de los productos, cambio del mercado... Todo ello hace que la imagen
de la empresa deba replantearse y ponerse en cuestión si
sigue respondiendo y representando correctamente ese "yo privado",
o si sería necesario actualizar o cambiar esa proyección
para que represente correctamente esa nueva personalidad de la empresa.
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