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La
gestión estratégica de la identidad de la empresa
y de la marca es una parte integral de la gestión general,
del márketing estratégico y de la gestión de
la marca. El resultado es la "estética de la empresa
y de la marca", término acuñado por Bernd Schmitt
y Alex Simonson y que definen como : "unos atractivos indicadores
y símbolos visuales y de otra naturaleza que representan
a la empresa y a sus marcas de una forma apropiada y que deslumbran
a los clientes mediante experiencias sensoriales".
Hoy en día
nos encontramos en un mundo en el que la mayoría de los consumidores
tienen satisfechas sus necesidades básicas, por lo que resulta
más fácil ofrecer valor satisfaciendo las necesidades
estéticas. Actualmente nos encontramos con que existe una
tendencia general a aprtarse de las características de los
productos para centrarse en los estilos de vida o en los sistemas
de valores.
Toda entidad, cualquiera
que sea su sector, su clientela, su actividad, lucrativa o no, pública
o privada, de consumo, industrial o de servicios, puede beneficiarse
del uso de la estética.
Las empresas tradicionales ofrecen productos, sin embargo las empresas
que sabían vender -en especial las impulsadas por el mercado
y orientadas al cliente- siempre se han centrado y se siguen centrando
en las ventajas subjetivas.
Según Bernd
Schmitt y Alex Simonson, hemos pasado de la empresa que ofrecía
Características/Ventajas, a las empresas que venden Marcas
(nombres y asociaciones) y en esta evolución hoy nos encontramos
con empresas que lo que nos ofrecen son "experiencias sensoriales".
El consumidor de hoy
en día hace sus elecciones en función de que el producto
encaje o no en su estilo de vida o de que represente un nuevo concepto
interesante, una experiencia deseable.
Márketing de la estética.
La comercialización de las experiencias sensoriales propiciadas
por la empresa o por la marca, experiencias que contribuyen a la
creación de la identidad de dicha empresa o marca.
El márketing de la estética surge de tres áreas
dispares: el diseño del producto, la investigación
de las comunicaciones y el diseño del espacio. En éstas
tres áreas nos encontramos con que hay una parte del diseño
que responde a la funcionalidad del elemento, ya sea producto-comunicación
o arquitectura, y otra parte que está dirigida por cuestiones
estéticas para proporcionar experiencias subjetivas al cliente.
Veamos cuales son
los beneficios que nos puede aportar la estética según
Schmitt y Simonson:
- La estética genera fidelidad:
Cuando los productos o servicios se perciben como indiferenciados
en sus atributos típicos, los aspectos intangible, como
las experiencias, se convierten en los principales argumentos
de ventas.
- La estética permite poner precios
más altos: Cuando una empresa o producto ofrece experiencias
específicas que los clientes pueden ver, oír, tocar
y sentir, está ofreciendo un valor por el que puede cobrar
un precio. La consecuencia es que una marca estéticamente
atractiva permite cobrar precios superiores.
- La estética destaca en el maremagnum
de la información: Cuanto más intensa sea la
estética, y más claramente se manifieste en el mayor
número posible de elementos de identidad, más fácil
será protegerla en la práctica.
- La estética puede reducir los costes
y aumentar la productividad: Una vez determinada las líneas
maestras estéticas de una empresa, sus empleados y sus
agencias necesitan menos tiempo para crear nuevas realizaciones
y mensajes. Una estética atractiva también es una
potente herramienta de márketing interno: motiva al personal
y embellece los trabajos.
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