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La mayor parte de los productos y servicios
de todas las grandes empresas que compiten en el mercado son muy
similares. Las empresas químicas, los bancos o las compañías
petrolíferas proporcionan en sus correspondientes sectores
productos y servicios muy parecidos, que comercializan más
o menos de la misma forma y a precios semejantes. Si una empresa
obtiene una ligera ventaja en términos de precio, calidad
o servicio, las demás se ponen rápidamente a su altura;
en caso contrario, quiebran o son absorbidas. Por tanto, los consumidores
debemos elegir entre empresas, productos o servicios en función
de factores muy difíciles de cuantificar, como la reputación.
"Las empresas con buenos productos e identidades poderosas
y bien coordinadas dominarán a las que ofrezcan productos
igual de buenos pero tengan una identidad más débil".Si
miramos en las estanterías de cualquier supermercado encontraremos
líneas de productos totalmente definidas y en donde conviven
productos muy parecidos en diseño tanto de marcas líderes
como de marcas blandas.
Paul Jordan, director de fabricación de
AEG, estaba convencido de que el buen diseño mejoraba las
ventas. En 1909, en un alarde de premonición, señaló:
"No se crea que el ingeniero desmonta el motor para inspeccionarlo
antes de comprarlo. Incluso un experto como él, compra movido
por el aspecto exterior. Un motor debe parecer un regalo de cumpleaños".Lo
cierto es que por diversas razones, casi nunca una organización
utiliza su identidad o su potencial de diseño con tanto empeño
y con una idea tan clara de estar cumpliendo una misión como
Rathenau y Behrens en AEG. La actitud más común es
táctica en lugar de estratégica. Lo que se busca no
es el efecto económico y cultural a largo plazo, sino el
beneficio comercial inmediato.
En general, las empresas que manifiestan su identidad
por medio del diseño la utilizan como instrumento comercial;
su objetivo es aumentar los beneficios a corto plazo. En la jerga
comercial esto se denomina "añadir valor".Una organización
de un sector industrial con fuerte personalidad que quiera manifestar
su individualidad ante aquellos con quienes se relaciona, no encontrará
medio más poderoso de hacerlo que un estilo visual individual
y vigoroso. Pero esto significa romper la baraja (como hiciera "La
Caixa" en el campo financiero), y exige un grado de imaginación,
arrojo y confianza en las propias fuerzas superior al que suele
encontrarse en las grandes organizaciones al uso. Por eso casi todas
las empresas de un mismo sector se parecen, con independencia de
que actúen o no de la misma manera.

Apple fue la primera empresa informática en romper con el
género visual creado por IBM. El nombre y el símbolo
no se parecen a ninguna otra cosa conocida en el sector de los ordenadores.
Apple, como IBM, utiliza el diseño con imaginación
y decisión en productos, entornos y comunicaciones, pero
lo aplica de forma más humanista y con resultados igualmente
buenos. Apple creó otro género en el sector informático:
el de las frutas.Muchas empresas utilizan los símbolos de
forma espectacular y sugestiva porque saben que éstos tienen
la virtud de influir sobre los sentimientos.Nunca debe subestimarse
el poder de los símbolos. La religión cristiana ha
dado lugar a algunos de los usos más complejo y ritualizado
del simbolismo. La cruz forma parte inseparable del culto (tanto
los sacerdotes como los fieles hacen en sí mismos el signo
de la cruz) y está presente en iglesias, pinturas, libras,
vestiduras y servicios religiosos.Los símbolos influyen sobre
las emociones, los recuerdos y la sensibilidad tanto como la música.
Evocan miedo y horror, como la cruz gamada de los nazis, o sentimientos
gratos y placenteros, como el ratón Mickey.
Los asesores de diseño que intervienen
en la creación de la identidad de organizaciones suelen,
muy acertadamente, colocar el símbolo en el núcleo
del proceso creativo. Si se acierta con él, el símbolo
es capaz de resumir mágicamente la idea de todo el grupo
empresarial. Pero tan importante como ser consciente de la fuerza
que tienen los símbolos para actuar con brillantez y de forma
memorable a favor de la idea que quiere comunicarse es saber que
también pueden actuar en contra de ella.Crear algo exclusivo
de la organización para la cual sea diseñada, que
resuma la idea esencial de la organización, que no pase de
moda, que sea flexible y barato de usar y que suscite sentimientos
emocionales intensos y positivos en quienes entren en contacto con
ello es, desde luego, algo muy difícil de lograr. No hay
ninguna norma general en virtud de la cual los símbolos sean
apropiados para un sector industrial y no lo sean para otro. Hay
empresas que prefieren símbolos y otros logotipos. |